
La combinación de la corbata y la camisa se basa en dos principios clave: “oposición y llamada”. .
La oposición consiste en cuidar el contraste de colores entre la corbata y la camisa. Este contraste puede ser fuerte o bien quedarse discreto, entre dos colores oscuros por ejemplo. Para realizar una combinación armoniosa, deben elegirse colores compatibles tales como los colores complementarios: el azul y el anaranjado, el verde con el rojo, el amarillo con el púrpura. En caso de dudas, una buena receta consiste en asociar un color primario con un secundario del que él forma parte: el rojo con el marrón, el azul y el verde, el amarillo y el anaranjado. Una impresión de armonía resulta de la asociación de al menos tres colores. Lo ideal consiste pues, con una camisa apropiada, llevar un corbata que comporte al menos dos colores: uno opuesto al de la camisa, que será el color dominante de la corbata (generalmente el de fondo), y uno (el del motivo) recordando el color de la camisa. Así pues, si lleváis una camisa azul claro, una corbata adornada de pequeños motivos índigo sobre un fondo rojo combinaría de maravilla.
La llamada consiste en privilegiar uno de los colores de su camisa (cuando ella comporta rayas finas, por ejemplo) repitiéndolo en su corbata. Sin embargo no hay que limitarse a un simple tono sobre tono como, por ejemplo, corbata roja sobre una camisa rosada, una corbata azul marino sobre una camisa celeste…
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